¿VENDER JEREZ?
por RICARDO CORTEZ
El turismo es, o debería ser, uno de los pilares económicos de Jerez. Sin embargo, mientras otros municipios consolidan estrategias claras para atraer visitantes, aquí seguimos viviendo de la nostalgia y del recuerdo de lo que alguna vez fuimos. El llamado “Pueblo Mágico” parece más un título decorativo que una verdadera política de desarrollo.
La titular de Turismo, Selene Muñoz, insiste en que su misión es “vender Jerez”, pero ¿qué está ofreciendo exactamente? ¿Cómo se pretende hacerlo? No existe un solo producto turístico estructurado, ningún paquete formal, ninguna ruta establecida. Se repite el discurso de la promoción, pero no hay contenido que promover.
Según ha declarado, se ha tenido reuniones con la dirección de Desarrollo Económico en busca de “generar más productos turísticos”. Pero el turismo no se construye con reuniones, sino con visión, planeación y acuerdos reales con quienes sostienen la industria: hoteleros, restauranteros, guías y prestadores de servicios. Ninguno de ellos ha sido convocado con seriedad.
La ausencia de un proyecto turístico municipal no sólo frena el crecimiento, sino que acelera la disminución de visitantes. No basta con organizar eventos aislados o publicar fotografías bonitas en redes sociales. Se requiere una estrategia anual, medible y con resultados que no dependan de la improvisación.
Hoy se percibe incapacidad, desconocimiento y falta de liderazgo en el área. Las decisiones parecen tomarse al día, sin evaluación previa ni seguimiento posterior. Es preocupante que el alcalde tampoco muestre interés en corregir el rumbo. El turismo no es adorno: es economía, empleo y reputación.
La titular tiene la encomienda de atraer turismo nacional e internacional. Pero hasta ahora ni lo uno ni lo otro ha ocurrido. No hay alianzas con agencias, no hay convenios con operadores turísticos. ¿Entonces cuál es la estrategia?
Mientras en otros municipios ya se planifica el 2026, aquí apenas vemos acciones reactivas. Y aunque el gobierno municipal siga repitiendo que “todo marcha bien”, lo cierto es que urge un “Plan B”. Porque la paciencia del sector turístico se agota, y con razón.
Jerez tiene historia, gastronomía, música, arquitectura y cultura. Tiene identidad y encanto. Lo que no tiene es dirección. Y sin dirección no hay turismo que sobreviva. Los visitantes no llegan por casualidad; se les conquista con experiencias memorables, no con discursos vacíos.
El turismo no es sólo traer gente: es lograr que se quede, gaste, disfrute y quiera volver. Pero para eso se necesita un modelo que funcione los 365 días del año, no sólo el Sábado de Gloria. El turismo improvisado no es turismo: es simulación.
La pregunta entonces es inevitable: ¿hasta cuándo Jerez será, de verdad, un destino turístico de excelencia y no sólo un eslogan repetido por costumbre? El tiempo de las excusas terminó. O se gobierna con visión… o seguiremos dependiendo de la suerte. ¿Usted qué opina?
dsd_elportaljerez@gmail.com
twitter: @DSD_elportal


%2010.53.09.png)
Comentarios
Publicar un comentario