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RESULTADOS, NO EXCUSAS


por RICARDO CORTEZ

Con el inicio del segundo año de gobierno de Rodrigo Ureño, los jerezanos han dejado de lado la indulgencia y se han vuelto más críticos. Los reflectores apuntan directamente hacia las decisiones que se tomen, porque de ellas dependerá si este gobierno logra recomponer su rumbo o termina hundido en la inercia.

Jerez observa con atención. La ciudadanía ya no se conforma con discursos de gratitud ni con eventos decorativos: quiere hechos, soluciones y una administración que actúe con inteligencia. Las palabras ya no bastan; la paciencia social se está agotando.

La pregunta que flota en el aire es inevitable: ¿Hacia dónde va el municipio? Usted y yo sabemos que hay muchos pendientes, temas que no pueden seguir posponiéndose. Lo preocupante no es sólo lo que falta por hacer, sino la falta de una visión clara sobre cómo hacerlo.

Áreas como Desarrollo Económico; Cultura; Turismo; Juventud; Deporte y Obras Públicas se encuentran estancadas. Hay esfuerzos dispersos, pero sin una estrategia integral que genere impacto real. Jerez necesita proyectos sólidos, no improvisaciones.

El alcalde Ureño enfrenta el reto más grande de su gestión: transformar las buenas intenciones en resultados visibles. No basta con sostener el discurso del cambio; ahora debe demostrar con acciones que tiene la capacidad para consolidar ese cambio.

En este segundo año, el gobierno debería concentrarse en fortalecer los rubros que definen la calidad de vida de los jerezanos. La falta de planeación ha pasado factura, y el tiempo ya no está del lado del alcalde. Cada semana que transcurre sin resultados se convierte en una oportunidad perdida.

Los ciudadanos están haciendo su propio balance. Muchos reconocen la voluntad del presidente, pero también la falta de eficiencia en su gabinete. El equipo que lo rodea parece no comprender la magnitud de su responsabilidad, y eso frena cualquier avance significativo.

Hay temas urgentes que deben atenderse sin demora: la recuperación del turismo, la reactivación económica y la mejora de los servicios públicos. La administración no puede seguir trabajando al azar ni confiando en la buena voluntad de los ciudadanos para sostener su imagen.

Jerez necesita liderazgo, planeación y compromiso real. La crítica ciudadana no debe verse como una amenaza, sino como un llamado a corregir el rumbo. Gobernar implica escuchar, rectificar y construir junto con la gente, no detrás de un escritorio.

En este segundo año, Rodrigo Ureño tiene una oportunidad definitiva: demostrar que su gobierno no será recordado por su tibieza ni por su falta de resultados, sino por su capacidad de rectificar a tiempo. El reloj político no se detiene, y Jerez no puede esperar más. ¿Usted qué opina?

dsd_elportaljerez@gmail.com
twitter: @DSD_elportal


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