INDIFERENCIA Y DESCRÉDITO
por RICARDO CORTEZ
Hace un año advertimos que las expectativas eran altas en torno al entonces recién electo alcalde Rodrigo Ureño y al grupo de “regidores” que lo acompañaría en estos tres años. Se pensaba que Jerez entraría a una nueva etapa política. Sin embargo, hoy la realidad es desalentadora: nada cambió, o peor aún, retrocedimos.
Nuestros llamados “representantes” ante el cabildo la gran mayoría han quedado cortos. Poco o nada han mostrado oficio político, mucho menos interés genuino por defender a los jerezanos. Su papel ha sido gris, con escasas iniciativas y un silencio cómplice ante decisiones cuestionables.
Este grupo, conformado por hombres y mujeres, algunos con trayectoria y otros unos completos desconocidos, tenía en sus manos la oportunidad de demostrar capacidad y visión. Pero sus acciones —o la ausencia de ellas— sólo han generado dudas sobre su preparación y compromiso.
Desde un inicio dijimos que Jerez no necesitaba figuras decorativas, sino personas comprometidas, con propuestas serias y diagnósticos claros. Hoy, a la vista de los hechos, queda claro que esa exigencia ciudadana se convirtió en letra muerta.
Lo que hemos visto en este primer año ha sido un desfile de desfiguros políticos: sesiones irrelevantes, discusiones sin fondo y protagonismo que nada aportan al municipio. La labor legislativa ha sido pobre y los resultados, decepcionantes.
Con el arranque del segundo año de gobierno, el llamado es urgente. Es momento de que los “regidores” despierten, asuman su responsabilidad y dejen de ser simples espectadores o fieles seguidores del alcalde Rodrigo Ureño y su círculo cercano.
Muchos han olvidado que su obligación principal es vigilar la administración municipal, garantizar transparencia y tomar decisiones que beneficien a la mayoría jerezanos y no sólo a una élite política que maneja los hilos desde la comodidad del poder.
Hoy los “regidores” se encuentran reprobados. Su limitada capacidad para escuchar a la ciudadanía, su indiferencia ante los problemas que hoy aquejan al municipio y la evidente inclinación por intereses particulares han erosionado la poca confianza que aún tenían los jerezanos.
En este primer año de gobierno, tuvieron en sus manos la oportunidad de reivindicar la imagen de los regidores, de demostrar que el cambio era posible. Pero, otra vez, la historia se repite: promesas huecas, gestiones mínimas y una representación que brilla por su ausencia.
La pregunta es inevitable: en este segundo año de gobierno, ¿serán capaces de estar a la altura de las expectativas o volveremos a ver más de lo mismo? Los jerezanos ya no podemos darnos el lujo de un cabildo inútil. ¿Usted qué opina?
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