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UN INFORME SIN INFORME



por RICARDO CORTEZ

Los informes de gobierno deberían ser el ejercicio máximo de rendición de cuentas, un espacio donde se exponga con claridad el rumbo de la administración y los resultados obtenidos. Sin embargo, esa esencia se ha perdido. Lo que vimos en Jerez fue un espectáculo vacío más cercano a una pasarela política que a un acto de transparencia.

El alcalde Rodrigo Ureño rindió su primer informe de gobierno en medio de desorganización y logística deficiente. El evento dejó más dudas que certezas y confirmó que los informes se han convertido en un ritual sin sustancia, diseñado para cumplir con la formalidad, pero sin el verdadero interés de dialogar con la ciudadanía.

Lo más evidente fue el carácter selectivo y elitista de la ceremonia. La ausencia de representantes de diversos sectores de la población contrastó con la presencia masiva de funcionarios, invitados especiales y un notorio acarreo de personal de la administración municipal, lo que desvirtuó por completo el propósito del acto.

Los exalcaldes Pepe Escobedo, Fernando Uc, Pepe Pasteles, Alma Ávila, Bertha Torres y Humberto Salazar fueron testigos de un informe carente de cifras y acciones que realmente lleven el sello de esta administración. La política jerezana parece repetir viejas fórmulas que ya nadie cree ni respeta.

Un video de apenas veinte minutos intentó resumir un año de gestión, abarcando superficialmente cada área del gobierno municipal. Más que un informe, pareció un spot publicitario mal editado, incapaz de mostrar logros concretos o proyectos que evidencien trabajo de fondo.

La pobreza del material audiovisual reflejó la falta de resultados. En doce meses no se concretó una sola obra emblemática que pueda presentarse con orgullo. El informe fue, en toda la extensión de la palabra, un evento triste, vacío y carente de esencia y resultados.

El mensaje del alcalde Rodrigo Ureño tampoco rescató el evento. En diecinueve minutos no hubo compromisos, metas, ni proyectos a futuro. Fue un discurso hueco, sin cifras claras ni resultados palpables, confirmando la desconexión entre el gobierno municipal y las expectativas ciudadanas.

Otro hecho que llamó la atención fue la exclusión del representante del gobernador, Hamurabi Gamboa, titular del COZCYT, a quien no se le permitió dirigir un mensaje. El desaire exhibe la fractura entre el gobierno municipal y el estatal, un divorcio político que tarde o temprano pasará factura.

La pregunta obligada es: ¿Cómo puede un gobierno aspirar a la confianza ciudadana cuando es incapaz de rendir cuentas de forma seria y ordenada? El informe no fue un ejercicio democrático, sino una muestra de improvisación y de falta de oficio político.

Jerez merecía un informe a la altura de sus necesidades y de su gente. En su lugar, recibió un evento de 39 minutos entre video y discurso, donde se habló mucho, pero no se dijo nada. Un informe sin informe, que refleja con claridad la parálisis de un gobierno que prometió cambio y hasta ahora solo ha entregado decepción. ¿Usted qué opina?

dsd_elportaljerez@gmail.com
twitter: @DSD_elportal





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