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DOS AÑOS CON RUMBO, PERO... ¿HACIA DÓNDE?



por RICARDO CORTEZ

A dos años de tomar las riendas del municipio, el gobierno de Rodrigo Ureño enfrenta un momento incómodo: debe demostrar que su proyecto de campaña trascendió las promesas. El segundo informe respondió con la consigna “Jerez tiene rumbo”, pero la frase exige resultados visibles, medibles y capaces de transformar vidas.

El acto tuvo formato de celebración cuidadosamente controlada. Hubo escenario, discurso, proyección y aplausos, pero también una pregunta inevitable: ¿Dónde estuvo la representación plural de Jerez? La ausencia de exalcaldes, sectores sociales y voces diversas, según se observó durante el evento, dejó una imagen menos amplia que la narrativa oficial.

Ureño habló durante aproximadamente 23 minutos, después de la presentación audiovisual, y dedicó buena parte del mensaje a enumerar acciones administrativas. El gobierno reportó avances financieros, infraestructura, servicios y seguridad, entre ellos la reducción del adeudo con el IMSS y el crecimiento de la corporación policial. Ese avance debe reconocerse.

Pero gobernar no consiste únicamente en sumar calles rehabilitadas, luminarias, festivales, patrullas o trámites cumplidos. La evaluación política requiere preguntar qué problemas fueron resueltos de fondo. Educación, turismo, cultura, empleo, campo, juventud, deporte, desarrollo económico y salud necesitan resultados que puedan sentirse fuera del discurso y sostenerse ante la ciudadanía.

El problema central del informe fue la falta de autocrítica. Un gobierno que rinde cuentas debe explicar pendientes, errores, retrasos y decisiones cuestionables, no solamente presentar avances. Convertir la rendición de cuentas en inventario de éxitos reduce el debate público y distancia al gobierno de una ciudadanía que merece respuestas claras.

También resulta inevitable mirar el contexto político. La presencia de Fito Bonilla fue registrada como señal relevante por actores y medios, mientras la ausencia del gobernador David Monreal abrió interpretaciones sobre la relación política entre él y Rodrigo Ureño.

El mayor riesgo para Ureño no está en las críticas externas, sino en confundir aprobación institucional con aceptación ciudadana. Los aplausos de funcionarios no sustituyen el juicio cotidiano de comerciantes, campesinos, jóvenes, creadores, familias y trabajadores. Cuando un gobierno deja de escuchar esas señales, puede terminar administrando una realidad municipal distinta.

Jerez necesita rumbo, pero el rumbo debe comprobarse en resultados y no repetirse como consigna. A dos años de gobierno, el tiempo es limitado para corregir, escuchar, transparentar y priorizar.

El desafío para Ureño será abandonar la autocomplacencia, reconocer pendientes y demostrar que Palacio Municipal gobierna para una sociedad plural, exigente y crítica.¿Usted que opina?

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