Me gusta

FRACTURAS EN EL GABINETE


por RICARDO CORTEZ

La temporada de lluvias llegó a Jerez y, curiosamente, también parece haber dejado al descubierto las filtraciones políticas que existen dentro de la administración municipal. No se trata únicamente del agua encontrando salida entre las grietas; se trata de las diferencias, los desacuerdos y la falta de coordinación que comienzan a hacerse evidentes entre quienes deberían remar en la misma dirección.

La preocupación no es menor. Todo apunta a que dentro del gobierno Ureñista existe inquietud por la posibilidad de que Jerez pueda poner en riesgo su nombramiento como Pueblo Mágico. La alarma surge después de una evaluación realizada por la Secretaría de Turismo, cuyos resultados dejaron más preguntas que respuestas sobre la forma en que se está gestionando uno de los principales activos del municipio.

De una calificación máxima de 100 puntos, Jerez apenas alcanzó 21.6 en los cinco ejes evaluados. No es una observación menor; es un llamado de atención que difícilmente puede maquillarse con discursos optimistas de quien hoy gobierna.

Cuando una evaluación arroja resultados tan bajos, el problema deja de ser técnico y se convierte en político. La pregunta ya no es qué observó la autoridad turística, sino qué dejaron de hacer quienes tenían la responsabilidad de atender esos rubros. Ahí es donde empiezan a aparecer los nombres y las responsabilidades.

Las fricciones entre Alejandro Juárez, titular de Desarrollo Económico, y Selene Muñoz, responsable de Turismo, parecen ser un reflejo de algo más profundo. No se trata solamente de diferencias de criterio; se trata de una estructura que aparentemente no encuentra mecanismos para trabajar de manera coordinada frente a un reto común.

La decisión de operar prácticamente por separado para atender las observaciones puede parecer una salida rápida, pero en realidad exhibe una falla de fondo. Si las áreas involucradas no pueden construir una estrategia conjunta, difícilmente podrán ofrecer resultados sólidos ante una evaluación que exige precisamente coordinación institucional.

Lo preocupante es que este caso parece confirmar una percepción cada vez más frecuente dentro y fuera del gobierno: varios funcionarios trabajan por la libre. Cada quien impulsa su agenda, protege su espacio y busca protagonismo propio, mientras los objetivos colectivos quedan relegados a segundo plano.

Cuando predominan los egos sobre los resultados, las áreas del gobierno dejan de complementarse y comienzan a competir entre sí. El ciudadano no votó por proyectos individuales ni por grupos internos; votó por una administración capaz de resolver problemas y construir soluciones compartidas.

Por eso llaman la atención las declaraciones del alcalde Rodrigo Ureño, quien asegura que todo está bajo control y que existe trabajo coordinado para fortalecer aquello que distingue a Jerez como uno de los destinos turísticos más importantes de Zacatecas. El problema es que los hechos parecen contar una historia distinta.

Quizá el mayor riesgo no sea perder puntos en una evaluación, sino perder contacto con la realidad. Porque mientras desde el discurso todo parece marchar correctamente, dentro del gabinete las señales apuntan a divisiones, desencuentros y falta de comunicación.

Y cuando un gobierno desconoce lo que ocurre en su propia casa, las grietas terminan convirtiéndose en fracturas ¿Usted qué opina?

dsd_elportaljerez@gmail.com
Facebook: Dsd.elportal

Comentarios

Entradas populares