REGIDORES SIN VOZ NI RUMBO
por RICARDO CORTEZ
Con la justa mundialista en marcha, es probable que muchas miradas se concentren en las canchas y los estadios. Sin embargo, mientras millones celebran goles y resultados deportivos, en el ámbito local continúan desarrollándose asuntos que merecen toda nuestra atención. Porque los problemas de una ciudad no entran en pausa por un torneo internacional.
El Cabildo de Jerez sigue dejando mucho que desear. Basta observar las sesiones ordinarias y extraordinarias para encontrar un patrón preocupante: escaso debate, poca profundidad en las discusiones y una alarmante falta de posicionamientos que reflejen la pluralidad que debería existir en cualquier órgano de representación ciudadana.
El arte del debate público parece estar a años luz de distancia. Mientras en otros municipios de Zacatecas y del país los cabildos discuten, confrontan ideas y construyen acuerdos a partir de diferencias legítimas, en Jerez predominan los silencios incómodos. Las sesiones suelen convertirse en trámites administrativos donde la deliberación queda reducida a una formalidad.
Lo más preocupante es que la ausencia de debate no necesariamente significa que todo marche bien. Por el contrario, suele ser síntoma de apatía, desinterés o falta de preparación. Un Cabildo que no cuestiona, que no propone y que no exige resultados termina renunciando a una de sus funciones fundamentales: representar los intereses de la ciudadanía.
La gestión de varios integrantes del cuerpo edilicio tampoco ha logrado destacar. Existen comisiones cuyos avances son prácticamente desconocidos para la población. Algunos regidores ni siquiera han presentado informes claros sobre el trabajo realizado. La transparencia y la rendición de cuentas no pueden seguir siendo asignaturas pendientes para quienes fueron electos para servir.
La falta de cultura política tiene consecuencias graves. Cuando los representantes populares se acostumbran a guardar silencio, las decisiones dejan de enriquecerse con distintos puntos de vista. La democracia se debilita cuando la crítica desaparece y cuando la aprobación automática sustituye al análisis responsable de cada asunto público.
Y mientras eso ocurre, Jerez enfrenta retos estructurales de enorme complejidad. Turismo, cultura, seguridad, obra pública, deporte, educación, desarrollo económico y atención a la juventud son temas que requieren liderazgo, visión y capacidad de gestión. Ninguno de esos desafíos se resolverá con sesiones rutinarias ni con funcionarios que prefieren la comodidad del silencio.
La realidad es contundente: enfrentar los grandes problemas del municipio con un Cabildo sumiso equivale a caminar hacia un precipicio con los ojos cerrados. Jerez necesita representantes que cuestionen, propongan y defiendan a la ciudadanía. Porque cuando quienes deben alzar la voz deciden callar, el costo termina pagándolo todo el municipio. ¿Usted qué opina?
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