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UN FESTIVAL SIN SAZÓN NI TAMBORA



por RICARDO CORTEZ

Fue presentado con bombo y platillo el programa del Festival Gastronómico y “En Jerez Vive la Tambora y la Banda”. Sin embargo, la expectativa se desinfló al descubrir un programa débil, carente de contenido y con apenas tres actividades. Poca sustancia para un municipio que presume sus tradiciones.

El evento, en teoría, debía celebrar la identidad culinaria y musical de Jerez, pero lo presentado no refleja ni la diversidad gastronómica ni la fuerza de la tambora que da vida a nuestras calles. Lo que debía ser una fiesta de orgullo local, terminó pareciendo un acto improvisado.

Resulta inexplicable que un festival que lleva en su nombre la palabra “tambora” deje fuera precisamente a los tamborazos jerezanos. Se olvidó el origen, la esencia y el motivo de su creación: rendir homenaje a nuestra música popular, la que da ritmo a cada esquina del pueblo.

La titular de Turismo, Selene Muñoz, aseguró dias atrás que se alcanzará una ocupación hotelera del 100%. Pero, ¿cómo lograrlo si no existe una verdadera estrategia de promoción? Apostar a la suerte no es política turística, es simple ilusión, y la ilusión no llena cuartos ni atrae visitantes.

Una vez más, se repite el patrón: poco tiempo, poca planeación y menos compromiso. Los festivales se organizan sin visión, como si bastara colocar un templete y colgar unas lonas para generar impacto. Pero el turismo no se improvisa, se construye con estrategia.

A pesar de ello, el alcalde Rodrigo Ureño reconoció que se trata de un “festival mediano” y que sólo espera visitantes de municipios cercanos. Esa declaración, más que realista, evidencia resignación. Si el propio gobierno municipal lo considera un evento pequeño, ¿cómo esperar que la gente lo valore de otro modo?

En contraste, los filarmónicos dieron una verdadera lección de organización al presentar las celebraciones en honor a Santa Cecilia. Con menos recursos, pero con más pasión y planeación, lograron un evento digno, con identidad y propósito. Ellos sí entendieron lo que significa rendir homenaje.

Así es como se pretende vender Jerez: con festivales sin contenido, sin rumbo y sin promoción. Se ha perdido la visión de proyectar al municipio como un destino cultural y turístico. Hoy se programa por cumplir, no por construir.

Parece que a nuestras autoridades les basta con cumplir el trámite de “hacer algo”. No hay objetivos claros, ni medición de resultados, ni una estrategia que vincule la cultura con el desarrollo económico. Todo queda en el aire, como un eco que se apaga sin dejar huella.

Jerez merece más. Merece festivales que inspiren, que reflejen su esencia y enorgullezcan a su gente. Mientras no exista voluntad, planeación ni compromiso real, seguiremos asistiendo a eventos vacíos, donde la tambora ya no suena… y el sabor de Jerez se pierde entre la indiferencia oficial. ¿Usted qué opina?

dsd_elportaljerez@gmail.com
twitter: @DSD_elportal


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