NO TENGO DINERO
por RICARDO CORTEZ
Parafraseando al Divo de Juárez, así podría resumirse la situación del gobierno de Jerez: “No tengo dinero ni nada que dar.” Una frase que hoy cobra un sentido más literal que nunca. Los problemas financieros asfixian al municipio, y el cierre del año 2025 se perfila como un asunto complicado para la administración de Rodrigo Ureño.
Semanas atrás se filtró un oficio emitido por la Tesorería Municipal, donde se advertía que no existen recursos disponibles para el cierre fiscal de este año. En otras palabras, las arcas municipales están vacías y el margen de maniobra es prácticamente nulo.
A esta preocupación se sumaron las declaraciones de Rubén Dávila, director de Obras Públicas, quien reconoció que en lo que resta del año el municipio ya no cuenta con recursos propios para ejecutar obras financiadas con fondos locales. Una afirmación que revela el tamaño del problema financiero y la fragilidad administrativa que impera.
El panorama no es alentador. Diversas áreas como Cultura, Educación, Deporte, Juventud y Turismo, por citar algunos, se han visto reducidos sus presupuestos y limitado sus programas. Las actividades posponen, mientras las dependencias se las ingenian para sobrevivir con lo poco que les queda.
Lo paradójico es que, pese a esta crisis, el Cabildo de Jerez aprobó en agosto el informe financiero que incluye la adquisición de una camioneta de 570 mil pesos para uso del alcalde Rodrigo Ureño. Un gasto que, a todas luces, resulta contradictorio y ajeno a las necesidades reales del municipio.
Solo dos regidores se atrevieron a cuestionar la compra, señalando su incongruencia frente al discurso de austeridad y a la falta de recursos para proyectos urgentes. Sin embargo, la mayoría del Cabildo guardó silencio, aprobando sin reservas un gasto que simboliza la desconexión entre el gobierno y la realidad económica que enfrenta Jerez.
Hoy las dudas crecen. ¿Cómo enfrentará la administración municipal los compromisos de fin de año? ¿Qué estrategias existen para atender las deudas y cubrir las obligaciones laborales y de servicios?
Y mientras tanto, corre el rumor de que algunos regidores —esos mismos que aprobaron el gasto de lujo— buscarán autorizarse un bono de fin de año. De confirmarse, sería una muestra más de la indolencia política que domina el Ayuntamiento.
La administración de Rodrigo Ureño enfrenta su prueba más dura: cerrar el año sin dinero, sin rumbo y sin proyecto. Porque, al final, como diría Juan Gabriel, “No tengo dinero, ni nada que dar”… pero eso sí, las fotografías oficiales siguen saliendo perfectas. ¿Usted qué opina?
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