NO TRASCIENDEN
por RICARDO CORTEZ
La organización de un festival no depende únicamente de anunciar una fecha o presentar un programa. Detrás de cada evento exitoso existe planeación, gestión, recursos, promoción y una visión clara sobre el impacto económico, turístico y cultural que se busca generar. Cuando alguno de esos elementos falla, el resultado es evidente y difícil de ocultar.
La reciente presentación del programa del Festival de la Tostada 2026 dejó más dudas que entusiasmo. Fue una propuesta que pasó prácticamente desapercibida, sin novedades que despertaran expectativa y, lo más preocupante, sin ofrecer motivos suficientes para atraer visitantes de otros municipios o estados.
Durante muchos años este festival fue una vitrina para mostrar lo mejor de Jerez. Representaba una oportunidad para impulsar la gastronomía, fortalecer el comercio local y proyectar la imagen del municipio como uno de los principales destinos turísticos de Zacatecas. Hoy esa esencia parece haberse ido diluyendo.
La falta de promoción turística es otro de los grandes problemas. No basta con publicar un cartel en redes sociales o anunciar algunas actividades. Los festivales requieren campañas de difusión, alianzas con el sector turístico y estrategias que despierten el interés de quienes buscan un destino para pasar un fin de semana.
Las consecuencias de esa falta de visión las resienten directamente los restaurantes, hoteles, comerciantes y prestadores de servicios. Cada festival representa una oportunidad para generar derrama económica; sin embargo, cuando el evento carece de atractivo, el beneficio para la economía local termina siendo mínimo.
La impresión que deja esta organización es que predominó una peligrosa filosofía: "con que salga". Pero administrar un Pueblo Mágico exige mucho más que cumplir con un calendario. Significa ofrecer experiencias que fortalezcan la identidad del municipio y posicionen a Jerez como un destino competitivo.
La misma preocupación alcanza al Festival del Migrante, una celebración que debería convertirse en el evento más importante del año para recibir a quienes regresan con orgullo a su tierra. Los migrantes no solo vuelven para reencontrarse con sus familias; también representan una importante fuente de consumo e inversión para la economía local. Sin embargo, nuevamente predominó la sensación de que hubo buenas intenciones, pero pocas ideas.
Criticar, sin embargo, no debe convertirse únicamente en señalar errores. También es momento de proponer. Jerez necesita festivales construidos junto con empresarios, artistas, cocineras tradicionales, hoteleros, comerciantes y promotores culturales.
Se requiere una agenda preparada con meses de anticipación, una campaña de promoción estatal y nacional, espectáculos de calidad, actividades para todas las edades y una estrategia que convierta cada festival en una verdadera experiencia turística.
Jerez posee historia, gastronomía, cultura y gente con talento suficiente para organizar festivales memorables. Lo que hace falta es liderazgo, capacidad de gestión y una visión que entienda que los eventos no son un gasto, sino una inversión para el desarrollo económico y turístico del municipio.
Porque un Pueblo Mágico no conserva ese reconocimiento por inercia; lo mantiene cuando trabaja para estar a la altura de su propia historia. ¿Usted qué opina?
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