REGIDORES: LA DEUDA PENDENTE
por RICARDO CORTEZ
Llegaron al Cabildo con una encomienda clara: representar a los jerezanos. Dos años después, la pregunta resulta inevitable: ¿Qué resultados pueden mostrar? Porque ocupar una silla, asistir a sesiones y levantar la mano no necesariamente significa representar a la ciudadanía.
La preocupación no es menor. La percepción ciudadana apunta a una representación distante y a un trabajo legislativo que pocas veces trasciende las paredes del Cabildo. Las comisiones existen, pero para buena parte de la población sigue siendo una incógnita qué hacen, qué proponen y qué resultados entregan.
Y aquí aparece una palabra incómoda: inoperancia. No porque todos los regidores sean iguales ni porque no exista ninguna actividad, sino porque el ciudadano común difícilmente puede identificar avances concretos derivados del trabajo de sus representantes. La política municipal también se mide por resultados, no únicamente por presencia.
A un año y un mes de concluir el cargo, el regidor panista Dionicio Saldívar puso el dedo en la llaga al reconocer públicamente que su plan de trabajo no ha avanzado como esperaba y que se ha quedado a deber a la ciudadanía. También admitió que la dieta que reciben proviene de los impuestos de los jerezanos.
La declaración merece atención porque cambia la discusión: ya no se trata solamente de preguntar qué hace un regidor, sino qué está entregando a cambio de la responsabilidad y remuneración que recibe. Si un representante reconoce rezagos en su propia gestión, la ciudadanía tiene derecho a exigir explicaciones.
También es cierto que los regidores no ejecutan directamente las políticas municipales y dependen de distintas áreas para concretar acuerdos o acciones. Saldívar señaló precisamente la falta de acompañamiento de dependencias municipales. Pero esa limitación no elimina su responsabilidad de legislar, vigilar, proponer y representar.
El problema de fondo es la poca visibilidad del trabajo de las comisiones. ¿Cuántas iniciativas han impulsado? ¿Cuántos acuerdos han vigilado? ¿Qué problemas ciudadanos han convertido en asuntos de Cabildo? Si esas respuestas no están al alcance de la población, algo falla en la rendición de cuentas.
Un regidor no necesita ser protagonista permanente, pero sí debe ser visible en aquello para lo que fue electo. La representación exige escuchar, cuestionar, documentar, proponer y explicar. De lo contrario, el cargo corre el riesgo de convertirse en una función administrativa más, alejada de las necesidades de quienes votaron.
A dos años de gobierno, es difícil recuperar tiempo para corregir, transparentar y demostrar trabajo. De nada sierve justificar las limitaciones. Los jerezanos necesitan resultados, acuerdos, gestiones y avances verificables de quienes asumieron la responsabilidad de representarlos.
Porque al final la pregunta no es cuánto hablan los regidores ni cuántas sesiones acumulan. La pregunta verdaderamente incómoda es mucho más sencilla: cuando un ciudadano mire hacia el Cabildo, ¿Podrá identificar qué cambió gracias al trabajo de sus representantes?¿Usted que opina?
dsd_elportaljerez@gmail.com
Facebook: Dsd.elportal



Comentarios
Publicar un comentario